Crianza y Limites: casos para pensar

caso 1: Nora y Esteban (2 años)
En un día de semana a las 8 de la noche, Nora esta al final de la fila del supermercado. Esteban de 2 años llora desaforadamente, la madre abre un paquete de galletitas dulces y se lo da. El niño enojado tira una galletita al piso. La señora que esta adelante en la fila trata de simpatizar. “Pobre, ya es tarde y debe estar cansado, encima las cajeras están lentísimas”. La madre despreocupada le contesta: “No, no puede estar cansado, durmió toda la tarde en el auto. Este chico siempre esta de mal humor”
Es una escena frecuente, que encontramos en cualquier momento de la semana, en algún comercio de la ciudad.
En este caso observamos con situaciones claramente diferenciadas. Por un lado, la necesidad de la madre de realizar una serie de tareas durante el día, entre las que se incluye realizar tramites con el auto e ir al supermercado. Y por el otro lado la necesidad del niño que presenta cansancio, agotamiento, rutinas no cumplidas en un programa que no atiende a sus requerimientos particulares acordes a la edad.
Los tiempos de los niños, su atención, resistencia, interés y motivación son sustancialmente diferentes a los de los adultos. Un niño con un “plan de shopping” continuado sin pausas para el descanso, la comida, etc. le genera agotamiento, lo que podría derivar en escenas de fastidio y molestia; muy sanas por otra parte. En casos más extremos nos encontramos con niños estresados o de muy mal humor.
El orden y el cumplimiento de rutinas en los niños son tranquilizadoras y armonizadoras. Tener horarios para el descanso, para la comida y para el esparcimiento van generando un cambio de carácter, mejor humor y ánimo. Si estas rutinas se sostienen coherentemente en el tiempo generan seguridad y bienestar.
Del mismo modo, el niño se siente “considerado” al respetársele sus rutinas y sus necesidades particulares.
Claro esta , que toda regla presenta una excepción y que hay ocasiones donde no tenemos otra alternativa que llevar a nuestros hijos a ,situaciones que no son propicias para ellos pero, al saber que no podemos cumplir con las rutinas del niño atendiendo a obligaciones impostergables, nuestro modo de entender su conducta es diferente ya que podemos comprender porque varía su estado de ánimo, sin sancionar a su persona cuando ésta se manifiesta.
Finalmente, en este caso nos encontramos con una frase desatinada: “este chico esta siempre de mal humor”. Esta frase dicha en voz alta delante del niño impacta directamente en la constitución de su ser y de algún modo marca lo que será su futura estructura de carácter, casi de modo premonitorio. Sanciona de lleno la expresión de disconformidad del niño, sin que la madre pueda cuestionarse si hay una razón de ser en ello. Los comentarios del tipo “el es…” o “siempre haces lo mismo” o “ sos un …” proponemos que sean reemplazados por “ te estas comportando …..”o “ lo que haces no me gusta….” o “ a mamá le parece mal que ….”haciendo un comentario sobre la acción y no sobre el ser, preservando de lastimar la subjetividad del niño que está en plena constitución. Además cada acto de manifiesta conducta del niño es conveniente que sea leído de un modo empático, tratando de considerar cual es su punto de vista, su necesidad y tratando de reconsiderar el programa en base a todas las necesidades de los actores involucrados
Recomendaciones
Establecer una serie de rutinas de descanso, comida y tiempo de esparcimientos acordes a la necesidad de cada niño y a las posibilidades de los padres.
Si todos los días modificamos las rutinas no son rutinas, es conveniente reorganizarse.
Preguntarse si mi hijo esta “siempre” de mal humor. Preguntarse como puedo ayudarlo a que se sienta mejor.
Evaluar si la cantidad de tareas que tiene son adecuadas para èl.
Tener empatía con nuestros hijos.
Pensar que las respuestas delos niños en muchos casos no son verbales sino por medio de sus conductas. Plantearnos porque creemos que se porta de ese modo.
Si estamos de acuerdo que el programa o el plan le puede generar fastidio manifestarle nuestro entendimiento a su cansancio, contenerlo.
Revisar el plan del día para ver qué se puede hacer en otro momento y que no.
Evitar comentarios fuertes o desatinados sobre el niño que puedan lastimarlo y causarle dolor.
Nota: para ampliar información ingrese en la sección Bibliografía de nuestro sitio http://www.cuencopartoycrianza.com.ar/

Lic Gisela Yacubowski Lic Carlos Cosentino

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nuestro Ideario

Creamos “El cuenco” a partir de nuestra inquietud como pareja de padres y profesionales, interesados en favorecer las mejores condiciones en los procesos del inicio de la vida.
Nos interesa promover la salud, la calidad afectiva, el desarrollo cognitivo, la armonía corporal, la interacción social respetuosa y la apertura espiritual de todos los participantes: la mujer-madre, el hombre-padre, el bebé- hijo y el entramado familiar-social; durante el período primal: la concepción, el embarazo, el parto, el nacimiento, el puerperio, la crianza y la primera infancia. Entendiendo estos como procesos fundantes, transformadores y potenciadores del desarrollo personal y vincular.
Creemos que la vivencia del nacimiento en buenas condiciones de seguridad afectiva constituye, para el bebe, el mejor augurio desde donde iniciar su experiencia de vida. Para los padres es la oportunidad de transformarse y crecer como seres humanos. Para la sociedad un aporte concreto para la construcción de un mundo más amoroso y menos violento.
Desarrollamos espacios grupales, familiares, de pareja e individuales, desde un abordaje transdisciplinario tomando los aportes de la psicología, el psicoanálisis, la pedagogía, el constructivismo, la bioenergética, la medicina holística, la haptonomía , las técnicas corporales expresivas y la ecología pre y perinatal ( embarazo y parto humanizado).
La modalidad de nuestro trabajo consiste en generar propuestas desde el cuerpo, la palabra, la expresión simbólica, la producción artística, la observación de imágenes, la lectura de material y la promoción de estrategias de enseñanza-aprendizaje, planeando y eligiendo los contenidos según las necesidades, demandas, preguntas, temores etc. que vayan apareciendo y los temas que los profesionales hayan diseñado en la hoja de ruta para ese grupo, pareja, familia etc.

Nuestra Misión
Donde haya una mujer, un hombre, una pareja o una familia en transformación, donde haya una embarazada, un padre, un bebe viviendo un proceso de cambio, crisis o crecimiento, donde haya una familia que se proponga concretar un sueño y vivir intensamente el milagro de la vida, allí estaremos nosotros para brindarle el mejor acompañamiento profesional, todo nuestro conocimiento y el apoyo más amoroso.

Buena Crianza y Autonomia

Un objetivo esencial de la “buena crianza” es promover la autonomía

A medida que los niños crecen es deseable que vayan conquistando cada vez más su capacidad para valerse por sí mismos, pero… ¿cómo ayudarlos en ese camino hacia la autonomía?
Cuando un niño nos pide que hagamos algo por él, podemos hacernos tres preguntas:
1. ¿A quién le corresponde hacerlo, a él o a mi?
2. ¿Lo puede hacer por si mismo?
3. ¿Es una excepción que lo ayude o es la regla?
Si le corresponde hacerlo, es capaz de realizarlo solo y ya se volvió una regla que lo ayude…¡ Cuidado!
Conviene ofrecer solo la ayuda necesaria, no dar ni más ni menos ayuda que la que el niño necesita.
Alentarlo para que pueda y ayudarlo tan solo en aquello que aun no puede, interviniendo lo mínimo indispensable es importante para que pueda sentir el éxito de haberlo logrado.
Los adultos tenemos que desarrollar el “olfato” para saber cuándo y cuánto apoyo necesitan ya que si damos más sobreprotegemos y si damos menos abandonamos. Cuando logramos el equilibrio el niño se siente respaldado y a la vez experimenta la satisfacción de saber que puede lograr lo que se propone.

Algunas sugerencias para promover la autonomía:
Invertir tiempo: darles el tiempo necesario para aprender alguna habilidad y darnos el tiempo para enseñarla. Ej: esta semana dedico media hora todos los días a enseñarle a atarse los cordones.
En lugar de hablar, actuar: El aprendizaje para los niños se apoya más en la observación de los movimientos que en escuchar explicaciones. Ellos necesitan ver cómo se hacen las cosas para poder imitar.
Mostrar el proceso completo: Enseñar la actividad paso a paso, abarcando todo el proceso de principio a fin. Ej: si queremos enseñarle a bañarse solos, entonces tenemos que mostrarles como preparamos el agua, donde poner la ropa que se sacan, donde buscar el toallón, como poner el jabón en la esponja, como pasarlo por el cuerpo, como salir del baño , donde secarse, cambiarse y colgar la toalla.
Perseverar: Para que una actividad se convierta en un hábito tenemos que acompañarlos, asistirlos y sostener el proceso siempre igual durante mucho tiempo.
Hacer las cosas despacio: cuando mostramos cómo hacer algo hay que hacerlo de manera muy lenta para que pueda ver cada uno de los movimientos. El niño tiene un ritmo más pausado que el adulto, si lo hacemos a su ritmo el niño aprende gustoso, pero si lo apuramos, lo estresamos y desiste, o se frustra y termina enojado, lo que lo hace sentir que no puede hacer las cosas solo y lo torna inseguro y dependiente.
Supervisar: El niño necesita ensayar, practicar una y otra vez, supervisar quiere decir observarlo de reojo y guardar silencio, intervenir solo si es verdaderamente indispensable. Para ello hace falta cultivar nuestra paciencia y controlar nuestra propia ansiedad de hacer por ellos.
Alentar: Este aspecto es esencial y significa acompañar dando incentivo para seguir adelante, sostener emocionalmente al niño cuando se equivoca para que no se desanime y reconocer su esfuerzo independientemente del resultado.
Cuando el niño está en proceso de imitación tiene movimientos torpes y se equivoca. El niño necesita que el adulto en vez de regañarlo lo motive, es esencial darle confianza para que experimente las veces que sea necesario, hasta que logre dominar esa acción. Alentar es sostener el esfuerzo del niño para que no decaiga cuando no le salen bien las cosas.
Alentar no es lo mismo que alabar: cuando alabamos caemos en la exageración y dejamos de ser creíbles. Los halagos tienen una cualidad melosa que empalaga. Por eso el reconocimiento conviene que sea sencillo y genuino.

Y en todo este proceso hacerles sentir que apostamos a ellos, que creemos en sus posibilidades y que sabemos que van a poder, transmitir este genuino sentimiento es la semilla esencial para hacer crecer en ellos la capacidad de tornarse cada vez más autónomos.

Lic. Gisela Yacubowski.